Autor: Luis Buñuel
Editorial: Plaza&Janes
Páginas totales: 312
Tiempo lectura: 9 de Marzo; 4 de Mayo XD
Valoración: excelentísimo
Aseguro
a cualquier lector, que este libro, es mágico. Si se le da la continuación del
sueño, tras leer, se imagina en el inconsciente dormido una maravilla de sueños
surrealistas.
Este
libro promotor de surrealidades, está escrito en conjunto (Buñuel y su amigo de
años, Jean-Claude Carrière); pero retrocede y avanza y se mantiene fielmente a
lo dicho por Luis. Es su vida, al fin y al cabo.
Pero
no por ser suya significa que sea 100% “real”: fue escrita entre 1980 y 1982 (publicada
en 1982); Buñuel tenía 80 y más. La memoria, por más que no se quiera, se
vuelve desleal y da la bienvenida a su milenario enemigo: el olvido. Y como
sinónimo del olvido tenemos las confusiones del tiempo, y eso, Luis, lo
anticipa en los primeros párrafos de sus palabras.
En
su semi auto-biografía “suelta de todo”. Anécdotas respecto a su vida, a sus películas,
a sus amistades y desamistades (Lorca
sería un emblema junto a Dalí, de esta categoría). Financiamiento de sus
películas, etcétera; realmente habla de toda su vida, de todo lo que se precisa
(y no) para adorar al hombre que a sus 80 años, odiando su sordera, no gustaba
recibir amigos por no poder oírlos, y quien anotaba en un cuaderno los nombres
de los amigos olvidados y de los olvidadores.
Hubo
una ocasión en que unos directores de cine gringos invitaron a una comida a
ciertos surrealistas y no, de todos ámbitos, a su casa, la propia. Dentro de
este grupo, destacamos para acotar la historia a Chaplin y Buñuel.
Se
celebraba navidad—recordar el entorno burgués—y por ende, abundaban los regalos
bajo el arbolito de pascua. En un momento de discordia, euforia, alegría, lo
que fuere, Luis se levanta del asiento—estaban sentados en torno al arbolito—y salta
destruyendo todos los regalos depositados allí.
En
una próxima ocasión Chaplin invita a Buñuel para navidad a destruir regalos; le
dice que tiene regalos envueltos dedicados para la destrucción. Buñuel no
acepta, dice que no es fanático de la destrucción de obsequios navideños…
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